Viviendo para Dios delante de Dios

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Pastor: Carlos Perez. M.A.T – BC

Después de mostrar que Dios había provisto sacrificios para tratar con el pecado, la culpa y la necesidad de reconciliación de su pueblo, Levítico 7 concluye con un llamado a vivir completamente para Él. El Dios que redime también transforma la manera en que sus hijos emplean su vida, sus fuerzas y sus recursos.

En primer lugar, este pasaje presenta un llamado a la total consagración. Dios prohibió al pueblo de Israel comer el sebo y la sangre de los animales. El sebo pertenecía al Señor y debía ser ofrecido sobre el altar, mientras que la sangre representaba la vida que Dios había provisto para la expiación del pecado. Estas instrucciones enseñaban al pueblo que Dios es santo, que la adoración debe realizarse conforme a su voluntad y que lo que le pertenece no debe utilizarse de una manera común.

Aunque los cristianos ya no vivimos bajo el sistema ceremonial del antiguo pacto, la verdad espiritual permanece: quienes han sido redimidos por Cristo ya no deben vivir para sí mismos, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. Darle a Dios lo mejor de nuestra vida significa más que ofrecerle tiempo, capacidades o recursos. Significa que Dios se convierta en el objeto supremo de nuestros afectos y que su gloria sea la motivación dominante de nuestras decisiones.

Sin embargo, esta consagración no puede producirse únicamente mediante el esfuerzo humano. Necesitamos continuamente la gracia de Cristo. Por medio de su Palabra y de su Espíritu, Él renueva nuestro entendimiento, somete nuestra voluntad y transforma nuestros afectos para que aprendamos a amar a Dios, morir a nosotros mismos y vivir para su gloria.

En segundo lugar, el pasaje contiene un llamado a servir activamente delante del Señor. Dios ordenó que el adorador trajera la ofrenda de paz con sus propias manos. No debía permanecer como un espectador distante, sino participar personalmente en la adoración.

De la misma manera, todos los creyentes han sido llamados a servir. Dentro de la congregación, cada cristiano debe emplear los dones que Dios le ha concedido para edificar a los demás. El servicio cristiano no es una carga destinada solamente a unos pocos, sino un privilegio que nace de la gratitud por la gracia recibida.

Este servicio tampoco se limita a las actividades realizadas dentro del templo. Toda la vida del creyente ocurre delante de Dios. El trabajo, la familia, las responsabilidades diarias y las relaciones personales pueden convertirse en expresiones de adoración cuando se realizan de corazón, como para Cristo y no simplemente para agradar a los hombres.

Finalmente, el texto presenta un llamado a sostener la adoración a Dios. El Señor estableció que una parte de las ofrendas fuera entregada a los sacerdotes que servían en el tabernáculo. De esta manera, Dios cuidaba de quienes ministraban y permitía que la adoración continuara en medio de su pueblo.

Este principio nos enseña que nuestros recursos también deben colocarse bajo el señorío de Cristo. La generosidad cristiana no comienza simplemente entregando dinero, sino entregándonos primeramente al Señor. Cuando comprendemos la grandeza de su gracia, sostenemos su obra voluntariamente, con gozo y con un corazón agradecido.

Vivir para Dios delante de Dios significa, por tanto, entregarle lo mejor de nuestra vida, servirle activamente en la iglesia y en nuestras ocupaciones diarias, y emplear nuestros recursos para promover su adoración. No hacemos estas cosas para obtener su favor, sino porque en Cristo ya hemos recibido perdón, reconciliación y una vida nueva.

Preguntas de Estudio en Español e Ingles.

  1. Qué cambio ocurre en Levítico 7:22 y por qué es importante para comprender a quiénes se dirigen estas instrucciones?
  2. ¿Qué enseñaban las prohibiciones relacionadas con el sebo y la sangre acerca de la santidad, la propiedad y la autoridad de Dios?
  3. ¿Cómo evita el evangelio que la consagración cristiana se convierta en una forma de legalismo o en un intento de ganar el favor de Dios?
  4. ¿Qué diferencia existe entre darle a Dios algunas áreas de nuestra vida y reconocer su señorío sobre toda nuestra vida?
  5. ¿Qué deseos, planes, relaciones o posesiones compiten actualmente con Dios por el lugar principal de nuestro corazón?
  6. ¿Qué significado tenía que el adorador llevara la ofrenda de paz con sus propias manos, y qué enseña esto acerca de nuestra participación en la vida de la iglesia?
  7. ¿En qué áreas nos hemos acostumbrado a observar el servicio de otros sin involucrarnos personalmente?
  8. ¿Cómo pueden nuestro trabajo, las responsabilidades familiares y las tareas ordinarias convertirse en actos de servicio y adoración a Cristo?
  9. ¿Qué revela la manera en que utilizamos nuestro dinero acerca de nuestras prioridades, nuestra gratitud y nuestra confianza en Dios?
  10. Después de estudiar este pasaje, ¿qué cambio concreto debemos realizar en nuestra consagración, nuestro servicio o nuestra mayordomía?

  1. What change takes place in Leviticus 7:22, and why is it important for understanding to whom these instructions were given?
  2. What did the prohibitions concerning fat and blood teach Israel about God’s holiness, ownership, and authority?
  3. How does the gospel keep Christian consecration from becoming legalism or an attempt to earn God’s favor?
  4. What is the difference between giving God certain areas of our lives and recognizing his lordship over our entire lives?
  5. What desires, plans, relationships, or possessions currently compete with God for the highest place in our hearts?
  6. What was the significance of the worshiper bringing the peace offering with his own hands, and what does this teach us about participation in the life of the church?
  7. In what areas have we become comfortable watching others serve without becoming personally involved?
  8. How can our work, family responsibilities, and ordinary daily tasks become acts of service and worship to Christ?
  9. What does the way we use our money reveal about our priorities, gratitude, and trust in God?
  10. After studying this passage, what specific change should we make in our consecration, service, or stewardship?

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