Carlos A. Pérez nació y creció en la ciudad de Holguín, Cuba. Durante su adolescencia, a través del testimonio constante de un vecino creyente que fielmente le compartía el evangelio, comenzó a asistir a una iglesia bautista local. Fue allí donde, en medio de los desafíos propios de la juventud, el Señor despertó en él una profunda convicción de fe y una pasión creciente por servirle en el ministerio pastoral.
Bajo la guía y supervisión de sus pastores, participó activamente en la plantación de iglesias y llegó a pastorear una misión, desarrollando así sus primeras experiencias ministeriales. Posteriormente, emigró de su país natal, continuando su servicio al Señor en iglesias locales en las ciudades de Miami y Houston, donde siguió creciendo en su llamado pastoral.
Está casado desde el año 2005 con su esposa Adi, y juntos tienen dos hijos: Josué e Isabella.
En cuanto a su formación académica, el pastor Pérez ha cursado estudios en el College of Biblical Studies en Houston. Actualmente posee dos maestrías: una Maestría en Estudios Bíblicos con énfasis en Ministerio Pastoral, y una Maestría en Teología Aplicada con concentración en Consejería Bíblica. Continúa comprometido con su desarrollo teológico y ministerial a través del estudio constante.
El pastor Carlos ama profundamente el privilegio de servir como pastor. Su ministerio se caracteriza por un compromiso con la predicación expositiva de la Palabra de Dios. En lo personal, disfruta la música cristiana, especialmente de Sovereign Grace Music, así como la lectura edificante de autores fieles. Entre los pastores y escritores que han influido en su vida se encuentran Charles Bridges, Mark Dever, Sugel Michelén y Voddie Baucham.
En su tiempo libre, disfruta compartir con su familia y amigos, así como ver películas de acción.
El 29 de julio de 2016 se trasladó a Dalhart, Texas, en respuesta al llamado de la Primera Iglesia Bautista de esa ciudad para servir como pastor, comenzando oficialmente su ministerio el 1 de agosto del mismo año. Confiando plenamente en la soberanía de Dios y en el avance de Su Reino, procura vivir conforme al espíritu de las palabras del apóstol Pablo, quien, inspirado por el Espíritu Santo, escribió:
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.» 2 Timoteo 4:1-5
