Pastor: Carlos A. Perez M.A.T BC
Levítico 6:14–30 nos muestra que el pueblo de Israel no podía acercarse a Dios de cualquier manera. Aunque el adorador traía su ofrenda, necesitaba un sacerdote que la presentara delante del Señor. Esto revelaba una verdad profunda: por causa del pecado, el ser humano no puede acercarse a Dios por sí mismo.
La ofrenda de cereal era un tributo de gratitud, dependencia y consagración. El pueblo reconocía que todo lo que tenía venía de la mano de Dios. Sin embargo, esta adoración debía ser ofrecida conforme a los términos establecidos por el Señor. Dios es santo, y su santidad demanda una adoración reverente, pura y aceptable delante de Él.
Por eso Dios estableció el sacerdocio. Los sacerdotes eran llamados, vestidos, ungidos y consagrados para mediar entre Dios y el pueblo. Pero ellos mismos eran pecadores. Necesitaban ofrecer sacrificios primero por sus propios pecados y luego por los pecados del pueblo. Su ministerio era necesario, pero limitado. Apuntaba hacia un Sacerdote mayor y perfecto.
Ese Sacerdote es Cristo. Él no necesitó ofrecer sacrificios por sus propios pecados, porque es santo, inocente e inmaculado. Su pureza no fue ceremonial, sino real y perfecta. Él fue ungido por el Espíritu Santo para cumplir la obra redentora que el Padre le encomendó. Y su vida entera fue una ofrenda de obediencia y consagración perfecta a Dios.
La esperanza del creyente descansa en esta verdad: Cristo es nuestro Mediador suficiente. No nos acercamos a Dios confiando en nuestra obediencia, nuestras emociones, nuestras obras o nuestra propia justicia. Nos acercamos por medio de Cristo. Nuestra adoración es aceptada no porque seamos dignos en nosotros mismos, sino porque nuestro Sumo Sacerdote es perfectamente digno.
Levítico nos recuerda que Dios no puede ser tratado livianamente. Pero también nos anuncia que Dios mismo ha provisto el Mediador que necesitamos. Por medio de Cristo tenemos acceso, perdón, seguridad y comunión con el Dios santo.
Por tanto, consideremos a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. Descansemos en su suficiencia y acerquémonos a Dios con reverencia, gratitud y confianza.
Preguntas de Estudio en español e Ingles
¿De qué maneras prácticas he tratado de acercarme a Dios confiando en mi propia obediencia, disciplina, emociones o desempeño espiritual, en vez de descansar plenamente en Cristo como mi Mediador suficiente?
Cuando considero la santidad de Dios, ¿mi respuesta es reverencia humilde o una actitud casual y descuidada en mi adoración?
¿Qué revela mi manera de adorar —en la iglesia, en la oración y en mi vida diaria— acerca de mi entendimiento de la santidad de Dios?
¿Hay áreas ocultas de mi vida que intento cubrir a mi manera, en vez de traerlas con honestidad delante de Dios por medio de Cristo?
¿Cómo cambia mi seguridad espiritual saber que mi aceptación delante del Padre no depende de mi justicia, sino de la justicia perfecta de Cristo?
¿Qué pecados, culpas o fracasos me han llevado a esconderme de Dios, como Adán y Eva, en vez de acercarme a Él por medio de Cristo?
¿Estoy viviendo con gratitud, dependencia y consagración a Dios, reconociendo que todo lo que tengo viene de su mano?
¿Qué diferencia debería hacer en mi vida diaria saber que Cristo no solo murió por mí, sino que también me representa perfectamente delante del Padre?
¿Estoy tratando la gracia de Dios como una excusa para la ligereza espiritual, o como una razón para acercarme con más reverencia, gratitud y obediencia?
¿Qué aspecto de la suficiencia de Cristo necesito abrazar más profundamente esta semana: su pureza perfecta, su mediación constante, su obediencia total o su acceso seguro al Padre?
10 deep reflection and application questions in English
In what practical ways have I tried to approach God by trusting in my own obedience, discipline, emotions, or spiritual performance instead of resting fully in Christ as my sufficient Mediator?
When I consider the holiness of God, do I respond with humble reverence or with a casual and careless attitude in worship?
What does the way I worship —in church, in prayer, and in daily life— reveal about my understanding of God’s holiness?
Are there hidden areas of my life that I try to cover in my own way instead of honestly bringing them before God through Christ?
How does my spiritual assurance change when I remember that my acceptance before the Father does not depend on my righteousness, but on the perfect righteousness of Christ?
What sins, guilt, or failures have caused me to hide from God, like Adam and Eve, instead of drawing near to Him through Christ?
Am I living with gratitude, dependence, and consecration to God, recognizing that everything I have comes from His hand?
What difference should it make in my daily life to know that Christ not only died for me, but also perfectly represents me before the Father?
Am I treating the grace of God as an excuse for spiritual carelessness, or as a reason to draw near with greater reverence, gratitude, and obedience?
Which aspect of Christ’s sufficiency do I need to embrace more deeply this week: His perfect purity, His constant mediation, His total obedience, or His secure access to the Father?
