Caminando Juntos como Iglesia.

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Pastor. Carlos A. Perez M.A.T- BC

En este mensaje, basado en (Colosenses 4:10–18), se nos presenta una visión profundamente práctica de lo que significa ser una iglesia que vive bajo el señorío de Cristo. Más allá de una simple confesión doctrinal, afirmar que Cristo es Señor transforma la manera en que los creyentes viven juntos.

La verdad central es clara: una iglesia bajo el señorío de Cristo es una comunidad de creyentes que caminan juntos en obediencia a Él.

En primer lugar, vemos que los creyentes caminan juntos en el sufrimiento y la aflicción. La mención de hombres como Aristarco, descrito como “compañero de prisión” de Pablo, nos recuerda que la vida cristiana no se vive en aislamiento. La fe genuina se manifiesta en una comunión intencional, especialmente en los momentos difíciles. Aun el apóstol Pablo, instrumento poderoso en las manos de Dios, necesitaba el consuelo y el estímulo de otros creyentes. Esto revela una realidad fundamental: todos somos frágiles y necesitamos el apoyo espiritual de otros.

Dios, en su gracia, ha diseñado la iglesia como un medio de consuelo. Él consuela a su pueblo, muchas veces, a través de otros creyentes que caminan fielmente a su lado. Por tanto, el llamado no es solo a recibir ánimo, sino también a ser instrumentos de consuelo para otros.

En segundo lugar, el texto nos muestra que los creyentes caminan juntos en la oración. Epafras se presenta como un modelo de intercesión ferviente. No simplemente oraba, sino que luchaba en oración por sus hermanos. Sus peticiones no eran superficiales ni temporales, sino profundamente espirituales y eternas: que los creyentes permanecieran firmes, maduros y seguros en la voluntad de Dios.

Esto nos enseña que la oración cristiana, cuando está alineada con el señorío de Cristo, tiene un enfoque claro: el crecimiento espiritual del pueblo de Dios y el avance de su Reino. Orar así implica desear que otros permanezcan firmes frente al pecado, las tentaciones y las falsas doctrinas, y que crezcan en madurez por medio de la Palabra de Dios.

Finalmente, este tipo de oración solo es posible cuando existe un amor genuino por los hermanos. Epafras oraba intensamente porque amaba profundamente. Y ese amor no era natural, sino el resultado de la gracia de Dios obrando en su vida.

En resumen, una iglesia que vive bajo el señorío de Cristo es una iglesia donde los creyentes:

  • Caminan juntos en el sufrimiento
  • Caminan juntos en la oración
  • Caminan juntos en amor

Este es el tipo de comunidad que refleja verdaderamente el evangelio: una comunidad donde Cristo no solo es confesado como Señor, sino donde su señorío es visible en la vida diaria de su pueblo.

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